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Encuentros alejados a la realeza (Meredith)

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Encuentros alejados a la realeza (Meredith)

Mensaje por Ajax P. Moriel el Dom Sep 26, 2010 12:16 pm

Me levanté temprano, aun no habia amanecido, me encontraba en la cama mirando la pared blanca del techo de esta, girando la cabeza a un lado, viendo el orden del cual las señoritas se encargaban de arreglar en caso de que estuvieran en mal estado, al igual que si en un momento quemaba algo, más bien por el carácter que me solían sacar cierta gente, ellas se encargaban de mantenerlo todo perfecto, siempre estaba todo perfecto, ni un ápice de imperfección, quizá solo la cama en la que estaba en estos momentos tumbado, carecía de sueño en estos momentos.

Alargué el brazo, notando las telas debajo, como si me encontrase en una nube blanda y esponjosa, más bien lo de esponjosa era solo para que no quedase tan vacia esa frase, pero poco después y con movimientos lentos, dado que aun estaba medio en mi mundo irreal de sueños alejados de toda realidad, me senté en la cama, de cara a la puerta, se oyan las voces y pasos a la otra parte, de los criados y gente de la Corte, pero no se entendía nada, era como un lejano murmuro constante, parecía que en el castillo nunca se dormía.

Me levanté y me dirigí a la ventana, abrí ambas puertas de ésta, dejando entrar el sol en la habitación, aunque al principio me produjo cierta ceguez, dado que de estar en un ambiente más bien oscuro, a pasar a un ambiente luminoso de repente producía esta reacción a cualquiera, vi el paisaje que se abría ante mis ojos, la capital de los Moriel, una gran explanada de casas de todo tipo y lo más lejano, una gran explanada virgen, esa era mi mejor vista, la lejana, lejana a suburbios, a multitudes, a protocolos...simplemente esa libertad indomable que cualquiera poseía al estar en lugares como aquellos, donde no había leyes ni ordenes, sonreí levemente, y di la espalda al paisaje...tenia dos opciones, vestirme como un comerciante o como el príncipe, mejor dicho, uno de los príncipes que era; vi el traje común de habitante de Moriel y la capa, que aunque las escondía, estaba seguro que las chicas de la limpieza sabrían que estaba, más nunca me dijeron nada, tampoco esperaba un reproche por su parte.

Así que me acerqué detrás de la puerta, bajando un poco la vista y luego el cuerpo y al lado de mis espadas de combate, se encontraban los ropajes viejos que utilizaba cuando salia de Moriel, o en este caso, estando en Moriel, oí unos pasos acercarse y me levanté rápidamente como si no hubiese pasado nada, pero oí esos pasos alejarse siguiendo el camino del pasillo, di un suspiro de alivio, cogí la caja de éstos y quitándome la ropa de dormir, me puse los ropajes viejos, junto con la capa, aunque esta aun no me la puse, me dirigi a la ventana de nuevo, tenia cerca el arbol por el que siempre solía bajar, aunque antes dejé la caja en un lugar distinto pero tambien guardada y las espadas las puse a buen recaudo, para ya poder irme con "moderada tranquilidad" a mi salida matinal.

Con este tiempo, el sol ya había salido, pero aun era bastante temprano, aun asi, el mercado parecía que habia madrugado más que yo, es decir, los mercaderes, siempre pasaba igual, aunque me hacían un favor, pero al mismo tiempo, lo aborrecía, porque a estas horas necesitaba tranquilidad, ya que cuando el sol calentase menos, tendría un fuerte entrenamiento con mi padre y aunque me gustase, sus maneras de ordenar, sacaban lo peor de mi y tenia la mayoría de veces que silenciarme para no sacar lo peor de él...almenos no tan a menudo como cuando era más joven.

Vi el arbol y con cuidado, pero con cierta habilidad, por las veces que había repetido esta acción que ya incluso hasta en cierto punto era lo más monotono de la mañana, descendí del árbol poniendo un pie sobre cada rama, hasta que porfin llegué al suelo, me eché la capucha y me quité todo sintoma de que me acababa de levantar, luego simplemente corrí adentrandome a la capital, pasando entre comerciantes y mercaderes, entre ciudadanos de a pie y militares, hacía ese hedor usual causado de una mezcla de comida, excrementos de los animales, cogi aire luego de esa escapada rapida sin pensar y luego de ver una calle más o menos vacía me acerqué a ella y me apoyé en la pared respirando o intentando respirar más pausadamente, miré el cielo y vi que estaba azulado, ni un apice de nubes o mal tiempo, me puse bien la capucha de la capa, pero en vez de salir, me quedé alli, sentandome en el suelo, que no tenia muy buen aspecto, pero necesitaba un momento de relax, dejando pasar el tiempo, oiendo esta vez mejor, las voces de la gente del mercado.


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Re: Encuentros alejados a la realeza (Meredith)

Mensaje por Meredith E. Valencourt el Dom Sep 26, 2010 4:38 pm

«Arriba, señorita Valencourt. El desayuno está listo.»

Debía confesarlo. La mayoría de los días, alguna doncella tenía que despertarme pegando suaves golpes en la madera de la puerta de mi dormitorio. No es que fuera demasiado dormilona o algo por el estilo, sino que me encantaba despertarme y quedarme adormilada entre las sábanas, mientras observaba el paisaje de las montañas que se desdibujaban a lo lejos a través de mi ventana. Y pensaba. En todo y en nada a la vez. Al escuchar las voces de las doncellas que me llamaban para ir a desayunar, recordaba a mi madre. Antes era ella misma quien se aproximaba hasta mi habitación y me apresuraba para que me levantara. Un par de lágrimas silenciosas rodaron por mis mejillas, brillando por la suave luz que se colaba por la ventana que tenía al lado. Un año había pasado ya de la tragedia, no obstante el dolor jamás se iría del todo.

Me incorporé mientras me limpiaba la cara con el dorso de la mano. ¿Qué día era? ¿Y qué hora sería? ¿Importaba cualquiera de las dos respuestas? Me desvestí mientras pensaba en lo que me esperaría aquel día. Quizá dedicaría la mañana a la lectura. No eran muchos los manuscritos que se pedían encontrar en Moriel, no obstante tenía acceso a algunos. Y por la tarde podría ir al sastre, hacía tiempo que necesitaba que me arreglara un par de vestidos. ¿Y qué tal, para terminar el día, un paseo por la ciudad? Bajo el manto de estrellas. Incluso Edmond podría acompañarme, él siempre intentaba complacerme en todo lo que quería... Aunque tampoco me hubiera importado ir con Nathan, desde luego. Sólo que él era distinto. Con él todo era de otro modo.
Descarté todo lo que había propuesto tras terminar de vestirme. Bajé los escalones hasta el comedor, donde me esperaba un suculento desayuno. Tanto Edmond como Nathan habían salido, según lo que me contó una de las criadas, así que me encontraba sola en el feudo, sin contar a todos los empleados. Desayuné con rapidez y decidí acompañar a las doncellas al mercado, pues al parecer tenían que comprar varias cosas para llenar nuestras despensas, así como nuevos utensilios para el establo.

El camino hasta el mercado fue tranquilo. Las doncellas hablaban entre ellas mientras yo observaba a los vianantes ir de aquí para allá. La servidumbre se dispersó una vez llegadas a las tiendas del mercado central. ¿Y ahora qué, Meredith? ¿A dónde piensas ir?, me pregunté a mi misma algo aburrida. Todavía no sabía por qué había decidido ir con ellas hasta allí. Pasar el rato quizá. Y ver a Moriel amanecer. Mi querido reino, mi ciudad... Sonreí ante aquellos pensamientos tan patriotas y dejé que un suave suspiro se abriera paso entre mis labios. Vagabundeé por un par de calles, observando las pequeñas tiendas que se extendían por todo el camino. Algunas más abarrotadas de gente que otras, cabía destacar. Me aproximé a una de ellas con curiosidad al ver tanto tono plateado en ella.

La parada en cuestión era de joyas, casi todas de plata. Observaba maravillada todos los productos cuando el vendedor se aproximó a mí y, clavando su mirada en mi cuello (de donde colgaba el medallón que había pertenecido a mi madre), me propuso que se lo vendiese. Yo, absolutamente convencida de que jamás iba a desprenderme de él, me negué al trato. Él ofreció unas sumas de dinero altísimas. Pero seguí sin ceder. Finalmente, cansada de la situación, me di la vuelta para marcharme, cuando me encontré con un enorme tipo tras de mí. Supe de inmediato que se trataba de algún comerciante amigo del vendedor que tanto ansiaba mi colgante, y justo cuando aquél iba a atraparme entre sus enormes brazos, lancé de entre mis dedos una pequeña llama de fuego que fue a indecir directamente sobre uno de los pies del hombre. Éste comenzó a gritar de dolor y la gente a su alrededor se quedó mirándolo a él, y luego, a mí. El vendedor fue en su ayuda gritando «¡la joven quiere matarlo, la joven quiere matarlo!». En un acto reflejo, eché a correr, mientras escuchaba cómo la gente ayudaba al hombre que estaba tirado en el suelo y apagaban el fuego que se había extendido por su pierna. Continué corriendo lo más rápido que mis zapatos me permitían, sabía que nada bueno saldría de allí si alguien me reconociera. ¿Cómo iba a explicar que Meredith Valencourt, la señorita disciplinada, elegante y educada, se había puesto a quemar a la gente? Pero aquellos hombres parecían dispuestos a arrebatarme por la fuerza mi medallón...y eso no pensaba permitirlo.

Pronto llegué a una calle poco transitada, donde me tomé un respiro y dejé de correr. Respiré profundamente un par de veces antes de abrir los ojos de nuevo y ver una silueta a lo lejos. Estaba sentada, apoyada en la pared. No sé si fue su pose, sus ropas (que, aunque no eran las que normalmente debía llevar, yo ya conocía) o su aroma lo que lo delató. Esbocé una enorme sonrisa. Hacía días que no nos veíamos. Avancé con sigilo aunque estaba segura de que él ya me había escuchado llegar.

-¿Escondiéndoos de alguien? -le pregunté mientras mi respiración volvía a la normalidad. Descansé las manos tras la espalda, uniendo mis dedos, mientras esperaba su respuesta.

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Re: Encuentros alejados a la realeza (Meredith)

Mensaje por Ajax P. Moriel el Dom Sep 26, 2010 5:04 pm

Estaba sumido en mis pensamientos, unos pensamientos no muy lejanos a la realidad, esos que usualmente solian trasladarme a otras epocas o a otras culturas, inexistentes o existentes, quien sabia, estaba contemplando la pared de la casa de enfrente, cuando oi un jaleo en el mercado, enarqué una ceja, solia haber, cuando no porque alguien robaba, o por algunas otras cosas, pero podía oir algo como "quiere matarlo", como acción primera, hubiera salido sin pensar y habría intentado averiguar, pero el hecho de que aun no estaba tan despejado como creía me hizo frenar ante la idea.

Movi una mano sobre el suelo que estaba como frío, al igual que arenoso, hasta que escuché unos pasos acercarse, no me costó demasiado reconocer de quien se trataba y mucho menos, cuando habló, me levanté rapidamente, pero de tal modo que hizo que se estropeara con un pequeño...mejor dicho, mediano agujero en la capa, maldije mentalmente, ¿ahora de donde sacaría otra? era fácil, podía comprarla, pero esta era diferente...digamos que la habia cogido prestada a un bañista en uno de los lagos, más bien la capa y la ropa, creo que debia ser un exiliado, porque no lo volvi a ver, aun así, era uno de mis unicos medios de pasar desapercibido. Seguramente de enterarse algun familiar, almenos Amras me diría algo así como "almenos podríais coger la espada en vuestras salidas"...y no es que no lo hubiese pensado, sino más bien que si bajaba la espada por el arbol, no, era algo que no era demasiado posible. La idea de que le cayese a la cabeza a algún guardia mi espada seria demasiado visible.

Mis hermanos, creo que ellos sabian de mis salidas, más no me comentaban, para mi mejor, así que solo me levanté sonreí a Meredith y me quité la capucha, mostrandole quien era, cosa que ella sabia de sobra, una sonrisa cómplice se puso en mi rostro, fué inevitable, hacía días que no sabia de su paradero, más bien porque por formalidades y protocolos, no pude librarme, más aun con el exhaustivo entrenamiento diario y las discusiones bastante diarias con padre, no entendía como podía ser su hijo si no nos parecíamos apenas.

-Más bien...sí, podría decirse que sí-dije con un tono más bien dudoso, más que esconderme era "huir" del agobio, huir de la vida que todos esperaban, huir del castillo, de ordenes, de aquello que aveces me hacía sentir cual águila encerrada, lo unico que me consolaba en sí, era la idea de que no sería ningun heredero, al igual que el haber visitado Galadnor, cosa que Meredith ya sabía, pero su reacción fué más bien una especie de shock, cosa que me hizo cambiar de tema, aquella vez.

Le di un abrazo fuerte, esto estaría más bien mal visto en Palacio, pero desde cuando me importaba tanto lo de mi "casa"? la respuesta estaba clara, nunca me preocupé demasiado, por eso quizas, las discusiones ocasionadas en gran mayoria por mi culpa, por mis ansias de salir, de conocer, de relacionarme, ya desde edades tempranas, pero siempre a la hora de relacionarme con cierto distanciamiento, no quería tener aquellos recuerdos de ser "amigo por interés" y eso era justo lo que no pasaba con Meredith.

-¿Como habeis estado?os eché de menos estos días-dije sonriendo alegre y limpiando mis manos con mis ropajes, ya que las habia apoyado en el suelo y éste no es que estuviera en demasiado buen estado, me aparté un poco de ello, a una distancia normal. Nunca fui dado a dar abrazos espontaneos...más, si mi impulsividad, lo pedia o me nacía...no solía negarle nada a dicha impulsividad.

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Re: Encuentros alejados a la realeza (Meredith)

Mensaje por Meredith E. Valencourt el Dom Sep 26, 2010 6:49 pm

Ajax se levantó cuando le hablé, con tan mala suerte de que hizo un desgarrón en su prenda, la que usaba para inmiscuirse entre la plebe. Casi me eché a reír por su torpeza, sin embargo oculté mi diversión bajo una sonrisa feliz por volver a verle, una sonrisa sincera. Sin duda él, Ajax, era mi mejor amigo. Estaba bien tener a alguien en quien poder confiar fuera de los muros del feudo Valencourt, alguien quien pudiera entenderme y con quien alejarme de todo... Sí, eso estaba bien. Y él sabía todo sobre mí...o casi todo. Nunca me había atrevido a confesarle la verdad sobre mi nacimiento a Ajax, probablemente por vergüenza, quizá por miedo a que él me viera con distintos ojos después de saberlo. Pero en las últimas semanas estaba más decidida a hacerlo, algo me decía que él no cambiaría su forma de tratarme por ese hecho y que me entendería. Sobre todo me interesaba contárselo porque, a su vez, quería contarle también aquellos sentimientos que guardaba tan dentro de mí sobre mis hermanos...

Recibí su abrazo sonriente y agradecida por tal muestra de cariño. Ajax no era un tipo que fuera abrazando a todo el mundo ni mucho menos, lo cual me hacia sentir halagada. Sí, quizá sonara extraño pero me halagaba más que me diera un abrazo que el simple hecho de que él fuera el príncipe de Moriel, lo que para mí quedaba en un segundo plano. Él era Ajax. Ajax, y nada más.
No obstante no podía dejar pasar el hecho de quién era tanto como habría querido. Las obligaciones de palacio le hacían estar muy ocupado, hecho que probablemente justificara el período de tiempo que habíamos estado sin vernos.

-He estado bien, supongo. Como siempre. Y yo también os eché de menos -confesé con sinceridad mientras volvía a tomar una distancia prudencial con él, por si alguien aparecía en la calle y mal interpretaba la escena. Me arreglé el pelo que se había descolocado ligeramente por haber corrido instantes antes, solía ser muy cuidadosa con ese tipo de detalles. Al fin y al cabo mientras a mis hermanos les enseñaban a cabalagar y luchar, a mí lo único que me enseñaban era a mantener las formas y ser una señorita elegante. No había empuñado una espada en mi vida, aunque por otra parte lo veía innecesario gracias a mi don. Si me veía en algún problema no dudaba en utilizarlo, como había hecho con aquel mercader. Pero eso sólo era una pequeña parte de mi poder... Ajax, igual que yo, contaba con aquella piroquinesis, el arte de dominar el fuego. Era curioso que ambos lo poseyéramos, mas él, al contrario que yo, sí sabía luchar con espadas. Aunque claro, Ajax era varón, y eso cambiaba las cosas. En nuestra sociedad, sí. Y lamentablemente (xD) yo lo veía normal.

Fue entonces cuando me empecé a preguntar qué hacía Ajax allí. Iba de incógnito y no era la primera vez que lo veía rondando por Moriel vestido de aquella forma. Normalmente lo hacía para huír del estrés del palacio, otras para ir a festejos o lugares a los que estaría muy mal visto que el príncipe de Moriel acudiera. Pero, ¿al mercado? ¿Acaso iba a comprar algo "prohibido"? ¿Pasearía por puro placer? ¿O estaría tramando algo? Decidí que iba siendo hora de desvelar aquel curioso misterio que yo misma me había formado en mi cabeza.

-¿Y a vos, cómo os ha ido todo? -pregunté con curiosidad-. Aunque lo de verdad me pregunto es qué hacéis por aquí, más a estas tempranas horas... ¿Buscabais algo en especial? ¿O a alguien?

Estudié con la mirada el rostro de mi amigo; mis preguntas podían casi tomarse como de una cotilla, aunque en realidad sólo me preocupaba por él... Hacía poco que se había marchado de incógnito a Galadnor. ¡GALADNOR! Por Moriel, ¿qué le había dado a aquel chico? Sus ansias de libertad las conocía desde el primer momento en que comenzamos a conocernos, ¡pero aquello ya traspasaba el límite de la cordura, de la razón! El príncipe de Moriel en Galadnor...¡y solo! Tan sólo de recordarlo me daba vueltas la cabeza y me provocaba náuseas. Si algo le pasara a Ajax... No respondería de mí.

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Re: Encuentros alejados a la realeza (Meredith)

Mensaje por Ajax P. Moriel el Lun Sep 27, 2010 9:24 am

Sonreí ante lo que dijo, estaba bien, no había de que preocuparme entonces, aunque si hubiese dicho que estaba mal, creo que me hubiese salido esa vena "protectora" inhóspita, que ya no tanto me sorprendía, aunque sabia que ella podia defenderse sola, pero quizá era que quisiese o no, le tenia mucho cariño y afecto, era como una especie de hermana, o mejor dicho, como otra hermana, porque con la mía no es que me llevase lo que se podría decir que bien, cosa que no entendía demasiado porque, ya que me acuerdo que de pequeños hacíamos muchas travesuras y juegos infantiles, al igual que con Amras, solo que con él las cosas cambiaban, él tenia muchas más horas de entrenamiento y conocimientos estratégicos que nosotros, o almenos que yo, creo que Ruth le tenía envidia, pero no tocaba mucho ese tema cuando estábamos los tres, ya era bastante difícil reunirnos un día y que no fuese cenando o comiendo, sonreí con cierta melancolía al pensar en ello, creo que nos habíamos distanciado demasiado, y vale, tenía su parte positiva, pero eso de haber tenido que crecer "solo" aunque acompañado...eso no sonaba muy lógico, pero yo me entendía.

Entonces y luego de irme por las nubes, oi las preguntas que me formulaba Meredith, era facil, simplemente quería salir del castillo...y quería probar a robar, aunque esa última información no se la diria,¿desde cuando un príncipe roba? pero era una cosa usual en los reinos, por suerte o desgracia, pero lo era y tenia curiosidad, tampoco era tan malo delinquir...por saber, de todas maneras lo haría no sabia si hoy o mañana, pero lo haría, sonrei con cierta expresión traviesa en el rostro.

-Solo salir de Palacio, querida Valencourt-dije como respuesta con un guiño en el ojo, aunque no del todo sincera, pero era verdad, digamos que una verdad a medias, parcial, aunque suponía que con ese guiño ella sabría que no se formaba en mi mente ninguna buena acción a la vista.

Meredith, mi querida Meredith, ella me conocía demasiado, no nos habíamos criado juntos, pero desde el principio ambos sabíamos que nos caeríamos bien, apenas recordaba como fué nuestro primer encuentro, aunque suponía que la habría observado, cual águila observa su presa desde las alturas, mientras volaba, en este caso desde la cercanía, supongo que a partir de ahi, ya nuestra relación mejoró, o simplemente los dias en que coincidimos, ni idea, pero era sin duda mi mejor amiga y eso no lo dudaba ni Moriel, ni el dios Galadnor, pese a que esos dioses fueron humanos en su día o eso creia, quiza me fui a las nubes en esa lección...demasiadas aspiraciones a una libertad que terminaba encerrada al llegar la noche, era una libertad diurna entre protocolos y reuniones.

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Re: Encuentros alejados a la realeza (Meredith)

Mensaje por Meredith E. Valencourt el Lun Sep 27, 2010 6:31 pm

Al parecer, mi buen amigo Ajax no mostró expresión alguna que delatara que me había tomado por una cotilla, ni siquiera parecía molesto por mis preguntas, a las que contestó con naturalidad acompañado de un guiño de ojos. Este último gesto significaba, sin duda alguna, que tramaba algo. Y si no me lo había dicho directamente era todavía más preocupante, pues significaba que, fuera lo que fuere, no era nada bueno. Algo dubitativa, alcé una ceja y lo miré fijamente mientras una sonrisa volvía a apoderarse de mis labios. ¿Qué estaría planeando aquella mañana...?

-Será mejor que haga más preguntas, pues así me lo recomienda la razón -murmuré mientras suspiraba algo resignada por no continuar con el interrogatorio. No conseguiría saciar mi curiosidad, lo cual era para mí, sin duda alguna, una de las peores cosas que habían en el mundo.

Recordé el incidente que había ocurrido hacía escasos instantes antes. Debíamos movernos, marcharnos de aquella callejuela, pues estabamos demasiado cerca del mercado y en cualquier momento podían aparecer ambos mercaderes en busca del medallón con el que se habían encaprichado. ¿Qué haríamos en aquella situación? No por mí, ni por Ajax, no: sino por ellos. Los reduciríamos en menos de cinco segundos gracias a nuestro don. Pero, ¿qué escándalo se montaría si todo Moriel supiera que la hija de los difuntos Valencourt y el príncipe del reino andaban usando su piroquinesis por ahí contra dos "pobres" mercaderes? La sola idea de poner en apuros a Ajax me atemorizaba. Me mordí el labio inferior antes de pasar mi brazo bajo el suyo, de manera que me agarrará tal y como se solía hacer a una dama.

-¿Y si damos un paseo, alejándonos del mercado? -propuse y, sin esperar respuesta alguna, eché a andar calle abajo en dirección contraria a la multitud de gente que se reunía alrededor de las paradas. Temía que Ajax se diera cuenta de que había pasado algo y por eso me quería a alejar de allí, no obstante quizá mi amigo simplemente pensaría que prefería alejarme de la gente para no llamar la atención y conseguir desenmascarar su verdadera identidad. Mis pisadas resonaban por la calle rítmicamente mientras sonreía con alegría. Hacía tiempo que no daba un paseo con Ajax y, aunque fuera huyendo de dos locos vendedores, me resultaba placentero.

Continuamos avanzando por la callejuela, cruzándonos con no más de tres personas, dos de ellas mujeres que iban en dirección al mercado cargadas de sacos que llenar con su compra. La otra era un hombre mayor, muy mayor, que iba cargado de víveres. Realmente no me explicaba cómo era posible que un anciano como aquel pudiera cargar con semejante cantidad de alimentos. Con toda seguridad volvía del mercado, de hacer sus compras, mas me dio coraje que ninguno de sus familiares se hubiera apiadado de él y le hubiera acompañado. ¿Y si no los tenía? La sola idea me entristeció: no tener familia. Debía ser...horrible.

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Re: Encuentros alejados a la realeza (Meredith)

Mensaje por Ajax P. Moriel el Mar Sep 28, 2010 9:09 pm

La segui corriendo, iendo detras de ella hasta que la alcancé, porque preguntó y no me dió tiempo a responder, estaba claro que ella tambien me ocultaba algo, aunque me parecia divertido, segui su ruta y luego de unos minutos andando alejandonos de la multitud, la miré y la hice parar poniendome frente a ella.

-¿Que habeis hecho?-dije sonriendo, mientras observaba que nadie más habia, iba a contarle el plan, la idea era robar, en principio era al mercado, pero viendo que ella no queria estar demasiado cerca, deberiamos improvisar en una casa, aunque cual, eso era más dificil, pero a la vez un mayor reto, solo debiamos disfrazarnos de alguna manera que nadie nos identificase, porque si se enteraban tanto ella como yo no saldriamos para nada bien parados, más bien al contrario.

Miré la calle por la que pasabamos, las casas parecían a simple vista vacias, pero por los tiempos que corrian seguramente habria alguien en más de una, pero solo sería asustar al personal, tampoco era tan mala idea, un poco descabellada, pero nada del otro mundo.

-La idea es la siguiente pero primero debo saber, os apetecia hacer un pequeño pecado capital?-dije sonriendo con malicia mirando las casas.

Entonces vi que se hacía muy tarde y mis padres terminarian por descubrir que no estaba en mi habitación y mucho menos en el castillo, asi que miré a Meredith y sonrei tristemente.

-Me debo ir, más, solo pueda, volveremos a estar juntos y os contaré lo que quería-dije y le di un beso en la mejilla en muestra de afecto, para despues salir de ahi.


off: Perdon mini post u.u y por irme, esque se amontonan, al proximo mejor, sorry sorry >.<

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Re: Encuentros alejados a la realeza (Meredith)

Mensaje por Meredith E. Valencourt el Lun Oct 04, 2010 4:52 pm

Al parecer a Ajax no lo había convencido, me conocía demasiado, pensé. Sonreí de medio lado mientras decidía si valía la pena contarle la verdad, total había sido una tontería, además de que ya me había encargado personalmente de que aquellos tipos lamentaran haber intentado robarme el medallón, mi preciado y querido medallón...

De pronto comenzó a decirme algo sobre un pequeño pecado capital... ¿CÓMO? Seguramente ya me estaba metiendo en uno de sus extraños e indebidos planes. Fruncí el ceño aunque terminé poniendo los ojos en blanco y me crucé de brazos a la espera de la explicación. ¿Qué querría aquella vez? De todas formas sabía que terminaría haciéndolo. Ajax era una de las tres personas por las que haría cualquier cosa en el mundo.

Sin embargo fue otro el fin de la situación. El joven se despidió a toda prisa, besó una de mis mejillas y salió de la calle en la que nos encontrábamos como un cohete. Parpadeé todavía asimilando la situación y solté un suspiro. Cuando lo viera de nuevo me las pagaría, el señorito...

Alisé con ambas manos mi vestido (una costumbre muy común en mí, era como una reacción, un gesto que hacía sin darme cuenta) y me di la vuelta para regresar al mercado. Tomaría la dirección contraria a la que había seguido la vez anterior. Así pues, me sumergí entre el océano de gente en busca de mis doncellas. ¿Habrían terminado ya sus compras? Esperaba que sí, quería regresar a casa.

-ROL TERMINADO; no te preocupes Ajaxin, el mío no es que digamos un testamento x). Hasta el próximo (y espero que sea pronto :3)-

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